Adelgazar quemando grasa y mejorar tu salud, todo en uno

¿Quieres adelgazar quemando grasa al tiempo que mejoras tu estado de salud en general?

La mayoría de las dietas (restricción de grasas o de hidratos de carbono) y/o planes de ejercicios físicos (por producir hambre o exigir gran esfuerzo) no consiguen este objetivo (reducción de grasa corporal) porque se basan en comer menos calorías de las consumidas con el consiguiente agotamiento de las reservas de glucosa en el organismo y pérdida de agua. Estos cambios revierten cuando se vuelve a los hábitos antiguos. 

La clave para reducir la grasa corporal, mejorando el estado general de salud, es aumentar la flexibilidad metabólica del organismo combinada con el consumo de alimentos no tóxicos.

La flexibilidad metabólica se consigue habituando al organismo a pasar del estado de comido al de ayunas.

Cuando se come aumenta el nivel de azúcar en sangre y el de insulina (para movilizar el azúcar).  Al margen de enfermedades, el nivel de aumento depende de los alimentos ingeridos. En general, los azúcares simples (incluida fructosa) aumentan los niveles de azúcar e insulina en mayor grado que los hidratos de carbono complejos y éstos a su vez en mayor grado que las fibras. La proteína tiene un impacto medio. Las grasas tienen el menor impacto.

El momento óptimo de la comida es el de mayor actividad diurna. El tiempo de las comidas debe estar limitado a 8 horas (6 horas efectivas si descontamos el tiempo de digestión), al menos. Adicionalmente es preferible no ingerir alimentos durante la primera hora desde que nos levantamos y las dos o tres horas previas a acostarnos. Este tiempo debe ser regular.

En estado de ayunas se movilizan las reservas a largo plazo de energía del organismo (grasas) mediante un proceso llamado lipólisis. Este estado exige un transcurso de tiempo en el que los niveles de insulina disminuyen progresivamente con el paralelo aumento de otras hormonas implicadas en la lipólisis. Este proceso se encuentra dentro de otro más amplio llamado autofagia que consiste en la reparación de los tejidos y células del cuerpo y mente y que tiene lugar principalmente mientras dormimos y también en ayunas. Con el ayuno se consigue extender el proceso de autofagia y lipólisis.

El ejercicio físico moderado, como un paseo, después de la comida acelera el tránsito al estado de ayunas porque reduce el nivel de glucosa en sangre.

El estado de ayunas se interrumpe cuando aumenta el nivel de glucosa en sangre. Pequeñas cantidades de alimentos ingeridas antes del plazo de 8 horas no deberían interrumpirlo si no se trata de hidratos de carbono o proteínas (grasas, sal, agua, infusiones). Después del plazo de 8 horas el metabolismo tiene una mayor sensibilidad por lo que es más fácil la interrupción. Hasta ahora hemos hablado del cuándo comer, pero el qué también es importante aunque más polémico. El hombre, como cualquier especie, está adaptado para el consumo de alimentos libres de toxinas o para el de otros con toxinas contra las que su organismo sabe reaccionar. La evolución de una especie no es cosa de unos años o generaciones sino de muchas generaciones, mientras que los cambios en la alimentación pueden producirse en un breve espacio de tiempo. Ello podría explicar porqué hay poblaciones que disfrutan de mayor longevidad y/o salud; y porqué determinados alimentos afectan de forma muy clara a indicadores de salud.

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